https://revista.trabajosocial.or.cr/index.php/revistaRevista Costarricense de Trabajo Social ISSN Impreso: 1409-1763 ISSN electrónico: 2215-5120

El Trabajo Social y lo técnico operativo:

El Trabajo Social y lo técnico operativo:

una aproximación crítica de la instrumentalidad

en el sistema penitenciario

  • *MANUEL ANTONIO VILLALOBOS MORALES

RESUMEN

El presente trabajo es producto de una investigación gestada en el marco de los procesos ejecutados en el sistema penitenciario costarricense, por parte de las y los profesionales en Trabajo Social. Este artículo reflexiona sobre los procesos técnico -operativos como singularidades que contienen una serie de mediaciones que expresan la reproducción de las relaciones sociales dominantes. Además, indica que estas relaciones deben develarse mediante un análisis crítico, condición necesaria para crear rupturas en la situación hegemónica que presentan.

Descriptores: mediaciones, procesos de trabajo, técnico- operativo

*Licenciado en Trabajo Social, Universidad de Costa Rica [email protected]

Introducción

El artículo que a continuación se desarrolla es producto del trabajo de investigación que se realizó en el marco del Taller IV Gestión de los Servicios Sociales II; y de mi formación académica en Trabajo Social como estudiante de esta profesión en la Universidad de Costa Rica.

El taller tiene por finalidad acercar al estudiantado a la realidad institucional desde su inserción en la lógica de los procesos de trabajo profesional, con el fin de desarrollar habilidades técnicas y operativas amparadas en un análisis crítico y propositivo de la dinámica en la que interviene.

En ese marco, el artículo reflexiona sobre la forma en que los procesos técnico operativos, es decir aquellos procesos determinados por una serie de instrumentos que operativizan el quehacer en los que cotidianamente se insertan las profesionales en las instituciones.

Se parte de la premisa de que este aparataje instrumental, que otorga valor de uso a la profesión, constituye una singularidad que contiene una serie de mediaciones, propias de la sociedad capitalista, que reproducen las relaciones sociales dominantes.

Para este artículo se establecieron algunas categorías: informe social y estudio social con el fin de, acercarse al análisis de instrumentos concretos, y desvendar estas relaciones mediante un análisis crítico de los procesos, como singularidades que contienen la universalidad, y son, en palabras de Marx, (1977) síntesis de múltiples determinaciones. Fundamentación teórico metodológica

El fundamento teórico desde el cual se parte para comprender la dimensión técnico operativa no se revierte en la aplicación pragmática de teorías, ya que la teoría según Netto (2009) es el movimiento real del objeto llevado al cerebro del investigador, es decir, es lo real reproducido e interpretado en el plano de lo ideal (del pensamiento). Esta complicidad del método con la teoría social es irrefutable, ya que no es posible captar el movimiento del objeto sin una teoría social que permita, justamente, ir reproduciendo en el plano del pensamiento las determinaciones captadas para que finalmente se muestre un objeto concretizado.

Para Marx, la teoría es un conocimiento una modalidad peculiar (...) es el conocimiento teórico del objeto tal como es en sí mismo en su existencia real y efectiva, independientemente de los deseos, las aspiraciones y las representaciones de la investigador. La teoría es, para Marx, la reproducción ideal del movimiento real del objeto por el sujeto a buscar: en teoría, sujeto reproduce en su pensamiento la estructura y dinámica de la búsqueda de objetos. Y este juego (el que el conocimiento teórico constitutivo propiamente) es tanto más preciso y verdadero cuanto más fiel que el sujeto fuera del objeto (Netto: 2009: 673. Traducción del autor).

En otras palabras, lo teórico refiere a la comprensión desde la cual uno lee el objeto de estudio que va aprehendiendo a través del método, por ello no se trata de aplicar una teoría pragmática que busca aplicarse ni de entender el método como una serie de fases o etapas, en palabras de Netto (2009):

El método implica pues para Marx, una determinada posición (punto de vista) del sujeto que investiga: aquella en que se pone el investigador, en su relación con un objeto, y extrae de él sus múltiples determinaciones (...). La indisociable conexión que mencionamos impide un abordaje que en la obra de Marx atomice el método en función de la teoría: no es posible, si no es a costa de una adulteración del pensamiento marxista, analizar el método sin la base teórica necesaria e igualmente la teoría social de Marx se vuelve ininteligible sin tener en cuenta su método (p.689- 690 Traducción del autor).

De acuerdo con lo anterior, lo teórico metodológico se relaciona con la forma en que el investigador va captando el movimiento del objeto, implica, por ende, una determinada perspectiva teórica que se vierte en la comprensión misma del objeto; en consecuencia, este trabajo se fundamenta en la concepción marxista:

El pensamiento de Marx funda una teoría social: toda su investigación está centrada en el análisis radicalmente crítico de la génesis, del desarrollo, de la consolidación y de los vectores de la crisis de la sociedad burguesa y del orden capitalista (Netto, 2003:157).

Teoría social que se funda en las necesidades de los sujetos sociales en el marco actual de relaciones sociales, dominadas por la totalidad de la sociedad burguesa.

En ese sentido, según lo mencionado por Netto con respecto a la teoría marxista como una comprensión de pensamiento crítico, la crítica se entiende como:

…búsqueda de la totalidad en el análisis, de las contradicciones que se contienen, del poder de la conciencia que irrumpe fuera de la enajenación y la alienación (…) la crítica es la demanda histórica que se establece entre el ser social y la lucha por la libertad, es entonces transformar, no solo entender el mundo (Esquivel, 2001:2).

En relación con los aspectos centrales del diálogo que puede establecerse entre la tradición marxista y el Trabajo Social, Netto menciona refiriéndose a los aportes que realiza la tradición:

Iluminar nuestra intervención socio-profesional. En tanto teoría social macroscópica que ofrece parámetros proyectivos de los procesos sociales, la tradición marxista puede contribuir para iluminar nuestras modalidades de intervención socio- profesional, especialmente haciendo puntualizaciones

La anterior cita esclarece la comprensión del marxismo como punto de partida, como fundamento que no explica únicamente los grandes procesos “macro-sociales”.

La teoría marxista es más totalizadora, no se limita a explicar “estructuras”, permite actuar, en cada una de las situaciones a las que el profesional se enfrenta, pues señala que las grandes tendencias históricas se particularizan en los objetos más singulares de la totalidad burguesa, a través de las mediaciones, cuestión a la que apunta Guerra (2003):

Solamente la maduración teórica de la profesión en la tradición fundada por Marx, nos permite comprender la mediación, no como una acción del profesional actuando como mediador de conflictos, sino como una determinación objetiva de la propia realidad, que puede ser accionada por el asistente social, tanto en el nivel reflexivo como en el operacional, de la intervención profesional (p.13).

Es necesario aclarar que esta comprensión de la teoría marxista es ortodoxa y no dogmática; es decir, el texto marxista no es una verdad irrevocable y finalizada, el análisis que hace Marx no está acabado, por el contrario, él mismo reconoce que una condición necesaria para un análisis crítico es la comprensión de la realidad social en sus condiciones históricas concretas, lo opuesto sería algo mecánico y ahistórico.

El análisis crítico que él propone se acerca a la realidad social desde una perspectiva metodológica dialéctica, en consecuencia, para analizar la realidad es imprescindible- tanto ayer como hoy- : comprender sus condiciones históricas, entender que son relaciones de contradicción- lucha de clases sociales- y que es parte de una realidad social más amplia: la de la sociedad capitalista.

Asumir la claridad metodológica es ortodoxia, y es necesario y dista mucho del ser dogmático, esto sería explicar la realidad social encasillándola como acabada, tratando de incluirla en lo “ya dicho” sin hacer el análisis que Marx propone: en la historia y de forma dialéctica.

En síntesis, Marx no abarcó en su análisis la totalidad de las categorías sociales -y no tenía por qué hacerlo- pero eso no indica que su análisis sea incompleto, ya que penetro la vía metodológica con el propósito de abarcar verdaderamente la totalidad social y poder comprenderla críticamente, sin importar el objeto que fuese que estudiemos.

Método y proceso técnico

Este apartado tiene por objeto explicar el camino recorrido para concretar este trabajo, luego se expondrá lo relativo a las formas de aprehensión del objeto de estudio, a la forma en que se desarrolló el trabajo de manera que permitiera cumplir con los objetivos propuestos, entendiendo que estos son líneas orientadoras en el camino dialéctico del conocimiento.

Como se expresó anteriormente, el estudio se fundamenta en el método dialectico, entendido como:

La forma de atravesar la apariencia, de penetrar ese mundo alienado, ese mundo de apariencias que encubre las esencias, es a través de la praxis, a través de una cierta visión del mundo que comprenda, primero, esa idea de que el mundo no se presenta de forma transparente. (…) Y, en segundo lugar, que el instrumento capaz de rendir cuenta de eso tiene que ser un instrumento dialéctico, que se mueve, que sea capaz de comprender la sinuosidad de lo real. No puede ser un instrumento estático, no puede ser una fórmula vacía. Tiene que ser una fórmula dinámica, capaz de incorporar lo nuevo, capaz de renovarse también, etc. (De Paula, 1992:49. Subrayado del autor).

Con base en lo expresado es posible preguntar: ¿qué es lo que se debe capturar para superar la apariencia que imponen los datos con el fin de llegar a la esencia?

Cómo se procede a transformar ese empírico Inmediato en una exposición rigurosa, que sea capaz de rendir cuenta del movimiento concreto que esconde el hecho empírico. Porque, en verdad, lo empírico no expresa lo real. Él es un momento de lo real. Él es una dimensión de lo real, mas no es lo real propiamente dicho. Y para comprender esas diversas conexiones, esas distintas ligaduras que dan sentido a lo real, es necesario que se tenga un método riguroso de exposición. Si el material fuera expuesto tal como se presenta, tan sólo tendríamos un todo inconexo, desorganizado, amorfo. Para dar una forma comprensible a ese real, es necesario organizarlo. Y la organización de eso tiene que seguir principios rigurosos. Esos principios, en el caso de Marx, son los principios de la dialéctica. ¿Cómo hizo él eso? (…) el mecanismo expositivo fundamental, está basado en la idea del pasaje de la totalidad simple a la totalidad compleja (De Paula: 1992:52).

La respuesta está en que para ello se capturó lo empírico de los datos, documentos, expedientes, informes, estudios sociales que, en primera instancia, muestran lo operativo. Además, se intentó establecer una conexión con lo real por medio de la aprehensión de las mediaciones, del análisis que se construye mentalmente desde un ángulo de visibilidad (teoría) y del procesamiento de los datos (método) para ir capturando el objeto real.

Una vez superada la inmediatez del objeto, hubo que desarrollar un proceso que operara a en lo empírico no concretizado, los datos aislados que presentan una apariencia de información inconexa:

En este proceso los instrumentos- o si se quiere técnicas- (…) esos instrumentos son medios de los que se vale el investigador para “apoderarse de la materia “, mas no deben ser identificados como método: instrumentos similares pueden servir (y de hecho servirán) en escala variada, a las diferentes concepciones metodológicas (Netto: 2009: 676. Traducción del autor).

Por lo tanto la revisión bibliográfica fue central, y se hizo con base en textos que permitieron comprender, desde una perspectiva crítica, tanto el estudio de las cuestiones técnico - operativas, como el de las reflexiones propias del proceso de práctica institucional1. También se hizo una revisión de informes, expedientes e instrumentos de trabajo propios del quehacer cotidiano de los y las profesionales en Trabajo Social. Otra de las técnicas utilizadas para la recolección de información fue la entrevista semiestructurada, que propició la comprensión del objeto por medio de informantes claves; en este caso: con la jefa de Trabajo Social en el Sistema penitenciario: Ana Monge Campos.

El proceso anterior permitió captar los datos de los informes, su lógica, y, posteriormente, a partir de la comprensión teórica inferir las mediaciones más representativas. La entrevista fue un instrumento central porque posibilitó la aprehensión de la lógica de los procesos en el marco de la administración de la justicia en un Estado hegemónicamente burgués.

El siguiente cuadro muestra, de manera sucinta, la ejecución del proceso de acuerdo con los objetivos propuestos:

  1. Fundamentalmente el trabajo titulado: Trabajo Social en el Centro de Atención Institucional. Gerardo Rodríguez Echeverría: Mediaciones presentes en los Procesos de Trabajo. Trabajo inédito de mi autoría, producido como parte de los requerimientos del curso.
  2. En el momento del análisis ella se mantenía en la jefatura nacional del sistema penitenciario.
  3. Molina, Lorena. (2007). El informe social. Texto inédito.

Cuadro 1

Proceso de acercamiento al objeto de estudio: proceso operativo

Objetivo

Técnicas

Proceso para obtener la información

Instrumento

Identificar los diferentes instrumentos con los

cuales el Trabajo Social

realiza sus procesos de

trabajo en el C.P.I Gerardo Rodríguez Echeverría.

Revisión bibliográfica y documental. Revisar fuentes documentales vinculadas con

el objeto de estudio, de forma

que sustenten teóricamente el

estudio, evidenciando, al mismo tiempo, los vacíos existentes.

Búsqueda de

bibliografía, archivos del

C.P.I Gerardo Rodríguez

Echeverría que tengan relevancia con el

objeto y el problema de estudio.

Guía de revisión física y electrónica

Realizar una discusión en torno de la concepción técnico operativa del

trabajo profesional para poder establecer un posicionamiento crítico de ella.

Revisión bibliográfica y documental

Entrevista cualitativa semi - estructurada

Se lleva a cabo según guía correspondiente con los aportes que se pretenden recuperar en vista del cumplimiento de los objetivos.

Búsqueda en base de bibliografía, archivos del

C.P.I Gerardo Rodríguez

Echeverría que tengan relevancia para el

objeto y el problema de estudio.

Entrevista a informante clave.

Guía de revisión física y electrónica

Guía de Entrevista

Identificar posibilidades de ruptura (uso de autonomía

relativa) de los elementos técnicos operativos del

C.P.I Gerardo Rodríguez.

Revisión bibliográfica y documental

Búsqueda bibliográfica, archivos del C.P.I

Gerardo Rodríguez

Echeverría que tengan relevancia para el objeto y el problema de estudio

Guía de revisión física y electrónica

Desarrollo

Se entiende la dimensión técnico operativa como aquella que legitima el valor de uso de la profesión en la división social y técnica del trabajo; esta dimensión contiene los instrumentos con los que el Trabajo Social se reafirma en el quehacer cotidiano.

En el espacio institucional, donde esta dimensión es más visible, pareciera -de forma aparente- que se expresa la totalidad del trabajo profesional obviando los elementos, tanto teórico metodológicos como ético políticos, que respaldan el trabajo profesional; obviar esto implicaría caer en un pragmatismo, en una aplicación mecánica, ya que:

…al restringirse a su dimensión instrumental; el trabajo del trabajador social no alcanza el nivel capaz de diferenciarse de las actividades y practicas voluntarias, asistemáticas, caritativas y/o filantrópicas. Eso porque para alcanzar la eficiencia, dentro de los parámetros del orden burgués, la conciencia no precisa aprehender todos los nexos del proceso (Guerra, 2005: 32).

En consonancia con lo anterior la dimensión técnica operativa de la profesión se desarrolla en el marco más cotidiano de los procesos de trabajo, pero eso no implica que contiene únicamente expresiones de la cotidianidad; por el contrario, el análisis debe buscar la articulación de las mediaciones, una visión de totalidad.

La instrumentalidad del Trabajo Social no se limita al desencadenamiento de acciones instrumentales, de la realización de actividades inmediatas, más bien debe orientarse a la aprehensión de la totalidad de los procesos.

La dimensión técnico operativa expresa de forma concreta el encuentro de los intereses institucionales y las posturas profesionales. Este encuentro puede ser contradictorio o de consenso, dependiendo del uso de la autonomía relativa y de la posición política del profesional.

Desarrollo teórico de la categoría: Informe social y estudio social

La dimensión técnico operativa se concreta en los instrumentos de trabajo; y la función que tiene en los procesos de trabajo debe comprenderse desde la génesis y reproducción de la profesión, para comprender su lógica, menciona Iamamoto (2000):

Se afirma como una especialización del trabajo colectivo, al ser la expresión de necesidades sociales derivadas de la práctica HISTÓRICA de las clases sociales en el acto de producir y reproducir los medios de vida y de trabajo de forma socialmente determinada-(…) el Servicio Social se gesta y desarrolla como profesión reconocida en la división social del trabajo, teniendo como telón de fondo el desarrollo capitalista industrial y la expansión urbana (p.91).

En consecuencia, comprender la profesión como producto histórico en el marco de las clases sociales y la agudización del conflicto social en un determinado momento de la historia, es un proceso que debe particularizarse en la historia de cada país.

Lo anterior quiere decir que la profesión no es un proceso que se puede comprender a sí mismo como endógeno, los procesos de trabajo de los cuales forma parte el Trabajo Social, derivan su lógica de la totalidad, es decir, la profesión es un tornillo dentro de la máquina.

¿Cuál es la función de ese tornillo? Para responder esta interrogante es necesario identificar la función del trabajo profesional en el marco de la administración de la justicia costarricense con el fin de comprender la teleología impregnada en los instrumentos.

Para lograrlo hay que entender que el Trabajo Social produce materialidad: servicios sociales, tiene un efecto en el proceso de reproducción de la fuerza de trabajo que es la mercancía clave para la producción de riqueza, pero, también, tiene resultados que no son materiales, pues gracias al lenguaje incide en el campo del comportamiento, de los valores, y estos reproducen efectos reales en la conciencia y la vida de los sujetos, por lo tanto se convierte en una profesión socialmente necesaria al incidir en la vida de los sujetos.

Con base en lo anterior es posible visualizar la forma en que, en el espacio de la Administración de la Justicia, se actúa sobre aspectos inmateriales de la vida de los sujetos que se encuentran en sintonía con un determinado marco de relaciones sociales.

Si se hace un análisis crítico no es posible comprender las demandas en lo más inmediato pues, por un lado, estas demandas se articulan con la estructura de un sistema capitalista que requiere de instituciones que actúan sobre la conciencia de los sujetos buscando “un cambio” en su conducta, como si el acto delictivo fuese una cuestión personal y no estuviera anclado en determinadas condiciones históricas, entre ellas, la reproducción de las condiciones de vida como respuesta a una condición de clase.

Además, es necesario reconocer que si bien otros sujetos poseen condiciones de vida óptimas, los delitos que cometen, vinculados al capital, responden a un determinado ser social que pregona la sociedad burguesa: el ser social burgués, de esta manera los delitos se explican en el marco de la sociedad de consumo.

En consonancia con esa concepción hegemónica, que centra su discurso en los sujetos, es que el Trabajo Social se inserta como una profesión socialmente necesaria en el plano inmaterial, mediante un discurso que haga responsable a las y los privados/as de libertad de sus acciones, obviando los elementos ontológicos. Esa es la demanda del mundo del trabajo capitalista, su necesidad y, como demanda hegemónica, busca posicionarla con mayor fuerza en los procesos que se desarrollan en el quehacer diario: mediante del instrumental que contiene y expresa intereses hegemónicamente capitalistas- con esto digo, que sostengan las relaciones de dominación existentes-.

Relaciones que identifico en la lógica penitenciaria mediante un sistema que reprime la criminalización porque no se dirige a sus causas, que son producto del el mismo sistema, con ello por ejemplo, la pobreza como condición que no permite la reproducción optima de condiciones de vida por lo cual se cometen acciones que son ilegales para el derecho burgués o el consumo que el capitalismo genera en la misma subjetividad, mediante el deseo de posesión acumulativa que se expresa en los “los grandes delitos”.

Con esto marco explicativo no afirmo que él o la profesional que intente aprehender críticamente su trabajo no puedan impregnarle una lógica contra hegemónica; el profesional no podrá cambiar el capitalismo pero eso no significa, a priori, que su trabajo profesional sea pro status quo.

Es en esa escena donde se resulta contradictorio el trabajo profesional, que se materializa en los informes sociales, según Molina (2007)2 entendido como el sustento fundamental de las argumentaciones y decisiones que derivan de la investigación del objeto en sus mediaciones, tanto referidas al sujeto como al ámbito institucional. De acuerdo con la autora (2007) los informes manifiestan:

  • El informe social expresa las manifestaciones de la cuestión social en los seres humanos, en tantos sujetos históricos y cotidianos.
  • La perspectiva teórica desde la cual se comprende el objeto.
  • La visión de mundo, concepción del sujeto.
  • La peripecia en el manejo de los medios de trabajo.
  • El posicionamiento ético y político.
  • La concepción acerca de los roles profesionales: papel moralizador, “disciplinador”, controlador, de promotor o de defensor, protector.

Es en este espacio donde se surge la disputa entre la racionalidad y la instrumentalidad en el mundo del trabajo profesional; las demandas y las funciones profesionales y otras determinaciones particulares acaban por reducir la intervención al plano inmediato de la demanda, es decir, acciones que se realizan en niveles de racionalidad elementales, que permiten responder a las necesidades inmediatas. Esto impide la comprensión de posibilidades y tendencias en el mediano y largo plazo.

La instrumentalidad del Trabajo Social no se limita al desencadenamiento de acciones instrumentales, a actividades inmediatas, sino que debe estar orientada a la aprehensión de la totalidad de los procesos porque se mueve entre la necesidad y la libertad (factor contra hegemónico) que cuestiona esa racionalidad formal.

A partir del informe social se evidencian dos grandes elementos políticos:

  • Las demandas institucionales en cuanto a información, condiciones, elementos probatorios, finalidad institu-cional y gubernamental.
  • Las condiciones de vida de los sujetos: empleo, vivienda, educación, salud, relaciones, condición legal.

Pero los instrumentos de trabajo profesional no expresan nada sin la existencia del criterio profesional que se entiende como el conjunto de elementos de carácter ético político, teórico y técnico que se convierte en base argumentativa para confrontar la demanda institucional o, por el contrario, para apoyarla.

Esa tarea requiere que el informe social se defina como un proceso de trabajo que demanda una serie de instrumentos y técnicas para su desarrollo, y cuya finalidad es realizar una indagación sobre las condiciones de vida de un sujeto (o familia) para el acceso a bienes y servicios (estatales, privados) que operan bajo la lógica política y técnica institucional y gubernamental: focalización, condicionalidad.

Es un proceso de investigación que exige e recursos técnicos y operativos e implica posiciones teleológicas, sus resultados nutren la realización del informe social.

El objeto de estudio de los informes sociales son las condiciones de vida de los sujetos, la materialidad, las relaciones de acuerdo con la particularidad del objeto y las determinantes institucionales.

La cuestión ético política de los informes sociales se expresa en la finalidad que se le impregne al proceso que debe realizarse, generalmente, se toma en consideración solo la demanda institucional o se busca una contratendencia: se procura la libertad o la prisión, se homogeneizan los delitos, o no, en los procesos de intervención, se busca responsabilizar a los sujetos o, por el contrario, hacerlos conscientes de su condición.

Lo anterior se refleja en la forma de investigar y exponer los resultados: técnicas, instrumentos, del énfasis que se haga en el momento de la indagación.

Desde una perspectiva crítica, basada en Molina (2007), el informe social debe contener:

  • La manifestación de la “cuestión social”, objeto de trabajo: la delincuencia como expresión de cuestión social
  • Las mediaciones que la particularizan: clase, género, discapacidad, drogas.
  • El impacto que tiene en términos de la agudización de la precariedad y la reproducción de las condiciones de vida de los sujetos y la familia
  • La articulación de la historia individual y familiar en el contexto histórico (pues estas no se explican aisladamente)
  • Su vinculación con el mundo del trabajo
  • Las premisas metodológicas que orientaron la investigaciónUna lógica de exposición de un problema objeto

Se analiza críticamente la técnica operativa que rige el Sistema Penitenciario en relación con dos casos: los instrumentos de visita íntima y la valoración que posibilita el cambio de programa.

El Sistema penitenciario se rige por una serie de instrumentos que permiten el desarrollo de los procesos de trabajo. Dentro del régimen de la administración de justicia, particularmente en el sistema penitenciario, la lógica existente en el marco de las relaciones sociales es de control social; se considera que las transgresiones son producto de la desigualdad que genera el capital, además de otras mediaciones como las necesidades de consumo.

En los años 2005 y 2006 se diseñaron estos instrumentos y se dictaron desde el Departamento Técnico del Instituto Nacional de Criminología, representado por la jefatura nacional, a partir de la tendencia estatal de establecer y protocolizar los instrumentos de trabajo (Monge, 2010)

Un Estado neoliberal busca reducir la inversión social, por eso también su lógica está determinada por instrumentos de trabajo que siguen los criterios de eficiencia y eficacia, en consecuencia, en ese engranaje la profesión enfrenta procesos de redefinición de los instrumentos. No es causal que esos procesos se instauren en la última década, bajo la apariencia de un proceso de ordenamiento en el marco del control social y de una política penal de mayor represión.

Estos nuevos procesos pueden ser juzgados en ese contexto, por lo que es necesario evitar que el criterio profesional sea coaptado por la lógica hegemónica que se impone. Por el contrario demanda de los profesionales una capacidad crítica y creativa para intervenir y de una direccionalidad que busque: “Ser mediadora de la inclusión de los sectores más vulnerables a los servicios de las políticas sociales y velar por la defensa y accesibilidad de derechos humanos de la población en ejecución penal” (Monge, 2010).

Es decir, se requiere que los profesionales, comprendan que los instrumentos de trabajo siguen el orden burgués, representado en la institucionalidad que los determina. Después de la anterior explicación se analizan los instrumentos de trabajo profesional.

Análisis de los instrumentos de trabajo

Instrumento de visita íntima

(…) según ella lo conflictos se debían a que “yo no sabía cocinar”, además de que el privado tenía una adicción al alcohol (…) menciona que la dinámica familiar no se ve alterada por la adicción del privado ya que ella menciona “no es tanto” (…) habita en una casa que la abuela le facilitó, prestada con el fin de disminuir los gastos y vive con su dos hijos, recibe colaboración de sus suegros y recibe un subsidio del IMAS… (Privado de libertad).

Este instrumento es ejecutado por el profesional o la profesional en Trabajo Social y es definido como:

El ejercicio del derecho de la persona privada de libertad, al contacto íntimo con otra persona de su elección, que sea de distinto sexo al suyo, dentro de las restricciones que impone la prisionalización y el ordenamiento jurídico, en un marco de dignidad, respeto y crecimiento afectivo (Reglamento del sistema penitenciario).

La visita íntima responde a intereses encontrados, por un lado colabora en el proceso de “prisionalización” –incide en los sujetos para sobrellevar el proceso carcelario, por otro, está relacionado con el acceso a derechos.

En relación con este instrumento la preocupación institucional gira en torno de la posibilidad de que se generen acciones violentas de diferente índole : sexual, física, patrimonial, emocional, psicológica; de manera que ninguna mujer de las que entra a los recintos dispuestos para ese fin sufra de agresión por parte del privado de libertad.

La orientación institucional se fundamenta en el criterio profesional para evitar agresiones durante la visita íntima, pero ¿cómo debe aplicarse críticamente dicho instrumento?

¿Cómo provocar una ruptura en el uso del instrumento de visita íntima como proceso de Trabajo?

La ola neoliberal procura que los procesos de trabajo sean más eficientes y eficaces por medio de instrumentos que homogeneizan las particularidades de los delitos, tratándolos a todos por igual. Sobre esta concepción es preciso crear resistencia contra la homogeneización de los criterios y sus consecuencias: “desontologizar”, es decir, abstraer de sus condiciones históricas concretas las particularidades de los delitos.

Protocolarizar la acción profesional incide en la forma en la que se atiende el objeto de trabajo; no obstante, si el criterio profesional se limita a ese tratamiento la acción se restringe a captar información, y a hacer un análisis condicionado al quehacer cotidiano. Para establecer un sólido criterio profesional es necesario superar ese horizonte y rescatar las mediaciones para trascender la demanda institucional.

Es posible vincular las mediaciones al análisis mediante el establecimiento de relaciones entre el objeto y las manifestaciones propias de la cuestión social; determinar la naturaleza del delito y ligarlo al contexto de las relaciones sociales, porque no es lo mismo un delito que se comete por una causa sexual, que otro que se perpetra por venta de drogas. Otras mediaciones centrales en el análisis son la clase social y el género: una relación de pareja en una zona marginal, con condiciones de empleo precarizadas, subempleados, o sin acceso al trabajo, de bajo nivel educativo difiere del análisis que se puede realizar en un informe social sobre una pareja incriminada por abuso sexual, con niveles educativos altos y acceso al empleo formal.

Otras mediaciones particularizan las condiciones de vida de los sujetos y de sus familias, entre ellas: situaciones sociales afectadas por el alcoholismo, la violencia intrafamiliar y la drogadicción. Todas deben considerarse en el análisis tomando en cuenta la relación existente entre el objeto y la cuestión social.

Todas estas relaciones se expresan en la cotidianeidad, pero requieren de un criterio profesional para trascender esa apariencia: la capacidad de análisis, y la comprensión de las labores desde el punto de vista profesional, no de técnico, aportan una diferencia cualitativa. Lo anterior nos permite “ontologizar” el análisis, es decir entender “que cada caso es un caso” y que el rescate de las mediaciones supone un criterio más amplio.

Valoración para propiciar un cambio de programa

Trabajadora social: - ¿Ante una situación económica difícil? Sujeto de población penitenciaria: - ¿Qué haría? Acordarme que estuve aquí.

En el apartado anterior se hizo referencia a la forma en la que el trabajo profesional enfrenta la cuestión social en el ámbito penitenciario y se ubicó se mencionó en el apartado anterior, la función profesional en el plano inmaterial, donde influye a través del lenguaje en las actitudes y comportamiento de los sujetos.

Dicho instrumento es definido como:

El egreso de la persona privada de libertad de un Centro del Programa Institucional para ser trasladado a un centro del Programa semi institucional. Deberá acompañarse de un informe técnico sobre el cumplimiento del Plan de Atención Técnica, según corresponda (Artículo 19, Reglamento Técnico del Sistema Penitenciario).

Llama particularmente la atención en esta referencia la posición frente al delito. ¿Qué implicaciones tiene? En apariencia se trata de una valoración positiva para un eventual cambio de programa donde el sujeto se responsabilice de sus actos – nuevamente homogenizando los delitos. No obstante hay consecuencias ideológicas implícitas según el delito de que se trate. No es lo mismo responsabilizar a un sujeto por un delito sexual que a otro sujeto cuyo delito responde a una serie de condiciones materiales.

Esa lógica “responsabilizadora” elimina las condiciones que llevaron a delinquir mientras que una lógica crítica exige que el profesional las rescate.

El informe social revela el papel que cumple el profesional: moralizador, culpabilizador o, por el contrario, defensor de las clases subalternas, por eso debe ser expresión clara de una posición contra hegemónica.

Para escribir un informe donde se justifica un egreso con el propósito de cambiar de programa, el profesional en Trabajo Social debe realizar, previamente, un estudio social de campo donde se particularizan las relaciones familiares- otras profesiones se encargan de otros ámbitos de la vida social- en esos estudios el profesional se encarga de visualizar las redes sociales que se crean alrededor de los sujetos.

Sin embargo, esas redes tienen la responsabilidad de supervisar a los privados de libertad ante su eventual salida, lo que explica la lógica de represión característica del Estado neoliberal, que se expresa en la política de “mano dura”. Esta concepción explica el emplazamiento de nuevos policías en la sociedad civil para atender situaciones que no se resuelven con familias que controlan a los ex privados de libertad, pues las situaciones de desigualdad y consumo propician la reincidencia. La acción del Estado debería centrarse en la política social, lo que permitiría a los y las profesionales en Trabajo Social desempeñarse en otras esferas en lugar de buscar policías para vigilar a los ex reclusos. No obstante, los instrumentos – particularmente en el ámbito familiar- procuran encontrar supervisores a pesar de las mediaciones que puedan propiciar una eventual reincidencia.

¿Cómo entender críticamente esos procesos? Si las demandas institucionales exigen que se tome una posición ante el delito y que se evidencie en el informe social, el profesional debe rescatar las distintas mediaciones que lo determinan y acentuar en su valoración elementos de carácter ontológico que condicionan la existencia de los sujetos en la sociedad burguesa.

Ejemplo: si el delito es venta de drogas, y el profesional ha comprobado por medio del análisis los elementos que median en dicho suceso, la valoración debe suponer un criterio favorable, con el fin de que el sujeto pueda salir, lo más pronto posible, a reproducir sus condiciones de vida y las de su familia, que, muy posiblemente, enfrenta otras manifestaciones derivadas de la cuestión social- .

Con el fin de otorgarle una direccionalidad política a su trabajo, el criterio profesional debe trascender lo que expresa el sujeto, pues este exterioriza su opinión en el marco de la cotidianeidad. Además, en las valoraciones concernientes a la red familiar, el profesional debe “deshomogeneizar” la naturaleza de los delitos y colocar su acento en las condiciones de vida de los sujetos y de sus familias. La prioridad es lograr que un sujeto pueda reproducir sus condiciones de vida fuera de la cárcel.

Con esta actitud el profesional podría lograr que una valoración positiva posibilite la “desinstitucionalización” del privado de libertad e incida, de esta manera, en la reproducción de sus condiciones de vida. La no reincidencia en los delitos no depende de la supervisión de otros actores sino de otros factores propios de la vida social que son determinantes.

Conclusiones

Para lograr una dirección crítica a favor de los sectores subalternos, que integra las mediaciones -que se expresan en el marco de la cotidianidad- es necesario que el profesional se percate de su importancia y adquiera competencias teóricas que le permitan analizar y comprender las distintas situaciones sociales. Además, se requiere de una claridad política que le permita orientar su accionar hacia un proyecto de profesión y de sociedad, porque toda acción profesional es política.

Es claro que el tratamiento crítico de los instrumentos surge a partir del uso de la autonomía relativa, ya que el accionar profesional está mediado por la institucionalidad burguesa como se ha podido observar; además de que tanto la profesional como el profesional en Trabajo Social son asalariados que venden su fuerza de trabajo, y esto los coloca en una encrucijada que requiere valentía ética- política, claridad y densidad teórica.

Dentro de las limitaciones de este trabajo podemos mencionar, a manera de síntesis, dos mediaciones centrales de lo técnico operativo: la protocolización de los procesos de trabajo, acompañada de una homogeneización de los delitos, lo que incide en el análisis crítico que se puede realizar en los procesos donde participa el Trabajo Social.

Como resultado de este proceso de naturaleza investigativa, se considera un acierto el hecho de que se lograra ubicar los informes sociales como objeto de análisis del sistema penitenciario, pues los instrumentos con los que se desarrollan los procesos en el quehacer profesional son de suma importancia.

Además, profundizar el análisis de los procesos de trabajo que poseen una lógica burguesa significa buscar espacios de ruptura profesional y apuntar a un proyecto de profesión con una direccionalidad crítica; lo anterior también se considera un acierto en el desarrollo de este trabajo.

El análisis obliga a recuperar las mediaciones particularizadas en los sujetos de atención, el desarrollo de los instrumentos puede ser un arma ideológica, su consecuencia: la institucionalización de los profesionales, y la reducción de su criterio profesional a una mera captación de información. Si los y las profesionales en Trabajo Social se limitan exclusivamente a responder la demanda institucional anulan la posibilidad de ampliar sus competencias por medio de un análisis más profundo de la realidad en la que se insertan los sujetos privados de libertad.

También es posible concluir que los instrumentos de trabajo profesional están mediados por la lógica de un Estado burgués que tienen formas específicas de concebir el delito; por ende, formas de intervenir en él mediante la política penal y de represión propia del neoliberalismo cuando el conflicto social se agudiza y las necesidades de consumo se acrecientan. . Por lo anterior podemos afirmar, una vez más, que el Estado y la política, especialmente la penal y pública constituyen mediaciones centrales para el análisis profesional.

Referencias bibliográficas

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